Suelo basáltico, caballos criollos, foudres de 57.000 litros y una bodega del siglo XIX. Tannat y Merlot cultivados donde el viento del Río Uruguay moldea cada cosecha.
Chacras de las Cañas es una de las estancias vitivinícolas más antiguas del Uruguay. Sus viñedos crecen sobre suelo basáltico — roca volcánica que drena en exceso y obliga a la raíz a profundizar metros en busca de agua, produciendo racimos de concentración excepcional.
El río Uruguay y los vientos constantes del litoral modulan las temperaturas con una precisión que ningún viticultor podría diseñar. El resultado son vinos de acidez viva, color intenso y una mineralidad terrosa que habla directamente del basalto en el que nacieron.
Roberto Cipresso estudió el suelo palmo a palmo antes de seleccionar los clones. Las trincheras que excavó revelaron un perfil geológico inusual para América del Sur — y la razón por la que el Tannat de Chacras de las Cañas es diferente a cualquier otro.
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El suelo basáltico de Chacras de las Cañas tiene millones de años de antigüedad. Su estructura porosa drena el exceso de lluvia y genera un estrés hídrico controlado que concentra azúcares, antocianos y aromas en la uva como pocos suelos del continente.
A diferencia de los suelos arcillosos de Punta del Este, el basalto de Paysandú produce taninos más estructurados, colores más intensos y una longevidad en botella que rivaliza con los grandes Tannat del mundo.
La bodega de Chacras de las Cañas alberga foudres de roble de 57.000 litros — vasijas de crianza monumentales que se usan desde el siglo XIX. Son parte del patrimonio vitivinícola del Uruguay y hoy siguen trabajando, integrando el vino de Roberto Cipresso en sus paredes de madera centenaria.
La arquitectura de la bodega es de piedra viva, techos de madera y una temperatura interior que se mantiene estable sin climatización artificial — la ingeniería pasiva del siglo XIX al servicio de la viticultura del XXI.
www.chacrasdelascanas.com
El ADN de Uruguay. Sobre suelo basáltico produce sus taninos más estructurados y longevos del continente. Frambuesa, cassis y especias con un fondo mineral terroso inconfundible.
El ensamblaje perfecto con el Tannat. Ciruela fresca, cacao y una textura aterciopelada que equilibra la potencia del Tannat basáltico. Fundamental en los blends de Cipresso.
El blanco del litoral. Cítricos, melocotón blanco y flor de azahar con una mineralidad pedregosa que lo diferencia radicalmente de los Albariños de Rías Baixas o Galicia.
Dentro de la estancia, en el casco histórico de piedra, hay un hotel boutique de dos cuartos. Paredes de piedra viva, techos de madera, silencio absoluto y el viñedo a metros de la cama. El hospedaje más exclusivo del interior del Uruguay.
Ser miembro de Oria es tener acceso a tres terroirs excepcionales. Uruguay es el más cercano para quienes viven en Argentina, Brasil y el Río de la Plata.