Mejor enólogo de Italia. 133 clones de Sangiovese. Treinta años redefiniendo lo que un vino toscano puede ser.
Roberto Cipresso nació en el Véneto y se formó como enólogo en una Italia que empezaba a descubrir que sus viñedos antiguos escondían algo que el mundo todavía no había comprendido del todo. Fue a Val d'Orcia cuando pocos lo conocían, y pasó décadas aprendiendo su suelo clon a clon, cosecha a cosecha.
En 2006, el crítico Luca Maroni lo nombró el mejor enólogo de Italia. Para entonces Cipresso ya había trabajado en 25 países —desde la Patagonia hasta Sudáfrica, desde California hasta la Toscana profunda— buscando siempre la misma cosa: entender cómo el suelo, el clima y el tiempo hablan a través de la uva.
Cuando Martín Iglesias lo convocó para cofundar Oria, Cipresso trajo consigo algo irrepetible: 133 clones de Sangiovese seleccionados uno a uno durante décadas, y una técnica propia — la vinificación por disociación— que preserva la complejidad del vino y le otorga un potencial de envejecimiento de 30 a 40 años.
Ser parte del proyecto de Cipresso"Cuando llegué a Val d'Orcia por primera vez entendí que no era yo quien iba a hacer el vino. Era el lugar el que ya lo había decidido todo. Mi trabajo era no interferir."
Durante tres décadas, Roberto Cipresso recorrió los viñedos de Val d'Orcia identificando variaciones en el comportamiento del Sangiovese —su cepa insignia— según el microsuelo, la exposición solar y la altitud de cada parcela.
El resultado es una selección massal de 133 clones propios: no son clones comerciales, sino líneas genéticas únicas que solo existen en los viñedos de Oria. Cuando bebes un Sangiovese de Oria, estás bebiendo algo que no puede encontrarse en ningún otro lugar del mundo.
Esta biodiversidad clonal —combinada con suelos de galestro y alberese característicos de Val d'Orcia— es la base del perfil aromático inconfundible del Oria Prólogo.
Un método desarrollado por Cipresso que cambia lo que es posible en un vino toscano.
La fermentación se divide en fases disociadas: la parte glicolítica (azúcares) y la aromática se manejan de forma independiente. Esto permite preservar los compuestos volátiles que en la vinificación tradicional se pierden en el calor.
Cada fase opera a temperatura diferencial con desvíos de décimas de grado. El resultado es un vino que conserva la frescura aromática del fruto sin perder la estructura tánica necesaria para el envejecimiento prolongado.
La disociación permite una extracción más selectiva de taninos, eligiendo solo los que son polimerizables a largo plazo. Esto genera la estructura que da al Oria Prólogo su capacidad de evolucionar durante 30 a 40 años.
Combinado con los 133 clones y el suelo galestro-alberese de Val d'Orcia, el método por disociación produce un vino que no puede replicarse fuera de estas coordenadas exactas. El terroir como único ingrediente posible.
Estudios de enología en Italia. Primeros trabajos en bodegas del norte italiano. Fascinación temprana por el Sangiovese.
Se instala en Val d'Orcia. Comienza la selección clon a clon de Sangiovese. Trabaja en consultoría internacional en América del Sur, África y Australia.
2006: Luca Maroni lo nombra mejor enólogo de Italia. Desarrolla la técnica de vinificación por disociación. Lleva 133 clones a producción estable.
Consultoría en 25 países. Proyectos en Mendoza, Uruguay, California, Sudáfrica. Cada proyecto alimenta su comprensión del Sangiovese como variedad global.
Junto a Martín Iglesias, cofunda ORIA 1.618 SAS. Aplica tres décadas de selección clonal y técnica propia al proyecto de propiedad fraccionada más ambicioso de Val d'Orcia.
Cada fracción de tierra en Oria es cultivada con la misma atención que Cipresso aplica a sus proyectos más exclusivos. Tu Sangiovese nace de 30 años de conocimiento irrepetible.