CRÓNICA · OCTUBRE 2025
Vendimia Oria 2025:
Precisión, Esencia y Comunidad
Por Roberto Cipresso · 20 de octubre de 2025 · 8 min de lectura
Hay momentos en el vino que no se pueden fabricar. Solo llegan si has tomado mil decisiones correctas antes. La vendimia de 2025 fue uno de esos momentos.
El 7 de octubre, a las seis de la mañana, los primeros socios de Oria cruzaron el portal de piedra del Val d'Orcia con las cajas de madera vacías. Había niebla baja sobre las vides. El termómetro marcaba 8°C. Roberto Cipresso ya estaba en la primera parcela, examinando un racimo de Sangiovese con la lupa que lleva siempre en el bolsillo del delantal.
"Este año la piel es perfecta", dijo. "Delgada donde debe serlo, gruesa donde debe serlo. El verano seco con las noches frescas de agosto hizo exactamente lo que necesitábamos."
La decisión más difícil
En viticultura, el momento exacto de la cosecha es la decisión más importante del año. Demasiado pronto y el vino es verde, angular, falto de profundidad. Demasiado tarde y el alcohol sube, la frescura se pierde. Hay un punto — un punto exacto — donde el equilibrio es perfecto.
Roberto lo encontró el 7 de octubre. Después de semanas de análisis de semillas, piel y pulpa por separado. Después de paseos diarios por cada parcela del viñedo. "No se llega a ese punto con datos", explicó a los socios mientras trabajaban. "Se llega con años de conversación con estas vides específicas."
Cuarenta manos en el viñedo
Veinte socios de Oria — de Buenos Aires, Barcelona, Milán, São Paulo y Múnich — trabajaron durante tres días en la vendimia. No como turistas. Como propietarios. Porque lo son.
Cortaban los racimos con tijeras, los depositaban suavemente en las cajas de 15 kg, discutían con Roberto sobre qué racimos merecían entrar y cuáles debían quedarse en la vid. "El primer instinto del novato es coger todo", dijo Roberto. "El instinto del viticultor es dejar lo que no está listo."
Al final del primer día, con las manos moradas y las espaldas agradecidas de descanso, los socios se reunieron alrededor de la mesa larga del cortile. Vino del año anterior, pan toscano sin sal, aceite de los olivos centenarios de la finca. Roberto habló durante una hora sobre lo que habían cosechado ese día. Nadie revisó el teléfono.
Los números de la cosecha 2025
La cosecha de 2025 fue notable en cantidad y excepcional en calidad. El verano seco redujo el rendimiento por hectárea en un 18% respecto al promedio, concentrando los azúcares y polifenoles en frutos más pequeños y perfectos. "Cuando la vid sufre moderadamente, hace el trabajo por nosotros", explicó Roberto.
La primera fermentación comenzó el 9 de octubre en los lagares de cemento ovoidal. La técnica de disociación de Roberto —fermentar pieles, pulpa y semillas por separado— comenzó a revelar ya en los primeros días la complejidad aromática de la cosecha: cereza negra, violeta, y un fondo mineral que sólo da el Galestro del Val d'Orcia.
Una comunidad que trabaja
Hay algo que transforma a una persona cuando vendimia su propio terreno. No es romanticismo. Es responsabilidad. Los socios de Oria que estuvieron en octubre volvieron a sus ciudades con una relación diferente con el vino. No como consumidores. Como autores.
El Oria 2025 estará listo para las primeras botellas de asignación en otoño de 2026. Para entonces, cada socio sabrá exactamente de qué parcela vino, qué mañana lo cosecharon y con qué temperatura despertó ese día en el Val d'Orcia.
"El mejor vino no es el más caro. Es el que tiene una historia que pertenece a quien lo bebe." — Roberto Cipresso
La vendimia Oria 2026 está abierta para socios. Si quieres formar parte de la próxima cosecha, habla con Giulia.
¿Quieres cosechar tu propio vino?
Los socios Mosaico y Quadro tienen invitación a la vendimia cada octubre en Val d'Orcia.
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