PATRIMONIO · ABRIL 2024

Oria Toscana y el Día Mundial
del Patrimonio UNESCO

Por Oria Toscana · 18 de abril de 2024 · 6 min de lectura

Hay paisajes que la humanidad ha decidido que son demasiado importantes para pertenecer a un solo país, a una sola generación. El Val d'Orcia es uno de ellos.

El 18 de abril es el Día Mundial del Patrimonio. Este año, en Oria Toscana, lo celebramos de una manera particular: reflexionando sobre lo que significa tener tierra en uno de los 1.199 lugares que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad.

El Val d'Orcia recibió esa distinción en 2004. No por sus ruinas romanas ni por sus edificios medievales —aunque los tiene— sino por algo mucho más extraordinario: por su paisaje. La UNESCO reconoció que el paisaje del Val d'Orcia, con sus colinas onduladas, sus cipreses en fila y sus campos de trigo y viñedos, es en sí mismo una obra de arte colectiva de siglos.

Un paisaje construido por manos humanas

La declaración de Patrimonio Mundial del Val d'Orcia es inusual porque reconoce un paisaje cultural: no una catedral, no un anfiteatro, sino el resultado de siglos de interacción entre el ser humano y la tierra. Los campesinos toscanos del siglo XIII empezaron a organizar este territorio de una manera que —sin saberlo— resultaría ser de una belleza extraordinaria.

Plantaron cipreses en las cimas de las colinas para romper el viento. Dejaron los poderi —las granjas aisladas— en lo alto de cada loma, rodeadas de olivos y viñedos. Trazaron los caminos blancos de grava, las strade bianche, siguiendo las curvas de nivel. No lo hicieron por estética. Lo hicieron por función. Y el resultado fue uno de los paisajes más fotografiados del mundo.

Lo que significa tener tierra aquí

Ser propietario de tierra en el Val d'Orcia no es solo un derecho. Es una responsabilidad. Los permisos de construcción, los cambios de uso del suelo, la arquitectura de los edificios —todo está regulado por la UNESCO y por las autoridades locales para preservar el carácter del paisaje.

En Oria, esto nos guía en cada decisión. El hotel que estamos desarrollando requiere aprobaciones UNESCO que ningún desarrollador convencional querría esperar. Nosotros las esperamos, porque entendemos que ese proceso es la garantía de que el Val d'Orcia seguirá siendo lo que es dentro de cien años.

Los socios de Oria tienen tierra en uno de los lugares más protegidos y bellos del planeta. No es un activo financiero. Es una pertenencia a algo que la humanidad ha decidido preservar para siempre.

El otro lado de la declaración

La protección UNESCO tiene también un efecto práctico en el valor de la tierra. Las 1.199 localidades declaradas Patrimonio Mundial no pueden crecer de manera indiscriminada. No habrá autopistas nuevas que crucen el Val d'Orcia. No habrá bloques de apartamentos en las colinas de Pienza. El paisaje está, en una medida histórica, congelado en su esencia.

Eso significa que la escasez de tierra en el Val d'Orcia —ya alta— solo puede aumentar con el tiempo. Lo que hoy existe no puede replicarse.

"Poseer tierra en el Val d'Orcia no es solo ser propietario de un lugar. Es convertirse en custodio de un paisaje que la humanidad ha decidido que debe existir para siempre." — Martín Iglesias

En este Día del Patrimonio Mundial, invitamos a quienes nos leen a pensar en qué significa pertenecer a un lugar. No de manera turística. De manera permanente, escriturada, real.

Tierra en el Val d'Orcia UNESCO

Los planes Mosaico y Quadro incluyen escritura notarial en el Patrimonio Mundial.

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