DISEÑO · SEPTIEMBRE 2024
Crear Tu Propia Etiqueta de Vino:
¿Arte o Técnica?
Por Oria Toscana · 5 de septiembre de 2024 · 8 min de lectura
La etiqueta de un vino es la primera conversación entre el vino y quien lo recibe. Todo está en juego en esos pocos centímetros cuadrados de papel.
En Oria, los socios del plan Quadro tienen un privilegio particular: el vino que producen cada año lleva su propia etiqueta. No la etiqueta genérica de la finca. Una etiqueta que ellos diseñan, con su nombre, su imagen o sus palabras. Es uno de los aspectos de la membresía que más conversaciones genera —y también más preguntas.
¿Cómo se crea una buena etiqueta de vino? ¿Qué mezcla de arte y técnica hay detrás? Lo que hemos aprendido trabajando con nuestros socios en este proceso.
Lo que la regulación exige
Antes de hablar de diseño, hay que hablar de normativa. Una etiqueta de vino italiano está sujeta al Reglamento (CE) nº 1308/2013 y sus modificaciones. Existen menciones obligatorias que no son negociables: la denominación de origen o indicación geográfica, el grado alcohólico, el volumen, el número de lote, la información del embotellador, los alérgenos (sulfitos, en este caso). Todo esto debe aparecer con una tipografía mínima de 1,2 mm —o 0,9 mm para envases de menos de 100cl.
Estos elementos son el esqueleto. El resto —el 70% de la superficie visual— es territorio del diseñador.
La pregunta de identidad
Antes de pensar en colores o tipografías, hay una pregunta más fundamental: ¿qué quiere decir esta etiqueta sobre quien la firma? Los socios de Oria que pasan por este proceso se enfrentan con esa pregunta de maneras sorprendentes.
Un socio de Milán, arquitecto, diseñó una etiqueta completamente tipográfica: solo su apellido en una fuente condensada sin remate, sobre papel kraft. Minimal, industrial, inequívocamente milanese. Otro socio, de Buenos Aires, eligió una ilustración en acuarela de la colina donde está su parcela —hecha a mano por su hija. Completamente diferente. Igual de correcta.
La diversidad de resultados es lo que hace que el proceso sea emocionante. Cuando las botellas de todos los socios Quadro están juntas en una mesa, no hay dos iguales. Pero todas comparten el mismo vino —el mismo terroir, las mismas uvas, las manos de Roberto.
Los elementos visuales: lo que funciona
Años observando etiquetas de vino —como diseñador y como bebedor— llevan a algunas conclusiones sobre qué hace que una etiqueta sea memorable.
El contraste tonal: las etiquetas que más se recuerdan son aquellas con un contraste claro entre fondo y elemento principal. Un fondo oscuro con tipografía clara. Un fondo blanco con un grabado en negro. El contraste no es solo una cuestión estética —es funcional en un anaquel donde hay cientos de botellas compitiendo.
La jerarquía tipográfica: una buena etiqueta tiene máximo dos fuentes tipográficas y tres tamaños. La primera lectura —el nombre del vino o del productor— debe poder leerse en un segundo. La segunda lectura —denominación, añada— en cinco segundos. La tercera —toda la información legal— puede requerir que el lector se acerque.
El papel: el sustrato material de la etiqueta es parte del diseño. Un papel texturado comunica artesanía. Un papel satinado comunica modernidad. El papel kraft comunica naturaleza. El papel metálico comunica lujo. Todos funcionan, pero ninguno es neutro.
La parte que es puro arte
Con todo lo anterior resuelto, queda el elemento que ninguna regla puede dictar: el alma visual. Es la diferencia entre una etiqueta correcta y una etiqueta que alguien guarda.
Los grandes vinos del mundo —Pétrus, DRC, Sassicaia— tienen etiquetas que son sencillas al límite de lo austero. Pero cada una tiene una coherencia interna que solo el tiempo y la convicción dan. No se diseñan en un día.
En Oria, el proceso de diseño de etiqueta Quadro es un diálogo entre el socio y nuestro equipo de diseño. Dura semanas. Se hacen pruebas de impresión sobre la botella real, porque el papel plano y la superficie curva de vidrio son dos experiencias completamente distintas. Se ajusta, se revisa, se vuelve a ajustar.
"La mejor etiqueta que he visto en mi vida era manuscrita con tinta china. El nombre del propietario, la añada, y nada más. Era perfecta porque era verdadera." — Roberto Cipresso
Arte o técnica. La respuesta correcta es: empieza con técnica para que no haya errores, y termina con arte para que haya alma. En ese orden, siempre.
El plan Quadro incluye etiqueta propia
Cada año, 576 botellas con tu nombre en el Val d'Orcia UNESCO.
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